Fanny Pichardo aseguró que la situación de desplazamiento en algunas comunidades del sur de Apatzingán no es exactamente lo que algunos reportes han querido dibujar, aunque —según su propia explicación— tampoco es algo que esté completamente claro si se mira con lupa… o con el mismo censo del 2020.
De acuerdo con la presidenta municipal, la cifra de 650 personas desplazadas difundida por un Observatorio Ciudadano “es totalmente errónea”, pues tendría su origen en un registro poblacional del INEGI de hace varios años, más útil —según su lectura— para la estadística histórica que para describir la realidad actual.
En contraste, el ayuntamiento sostiene que en este momento se tiene identificadas a alrededor de 14 familias provenientes de una comunidad específica: Cuero Mato, a quienes —asegura— se les ha dado seguimiento junto con la Secretaría de Gobierno y el DIF estatal, principalmente para apoyo alimentario y artículos de primera necesidad.
Sobre el contexto de seguridad, la funcionaria también hizo referencia a hechos recientes, como el hallazgo de una mina por parte de dos campesinos, un recordatorio —no menor— de que la normalidad en la región sigue siendo un concepto bastante flexible.
Aun así, el discurso oficial mantiene el optimismo: Apatzingán, dice la alcaldesa, “avanza”. Eso sí, con una lógica bastante particular: tres pasos hacia adelante, uno hacia atrás, y vuelta a empezar, lo que en la lectura gubernamental termina convirtiéndose en “un buen avance”.
Mientras tanto, entre cifras que se corrigen, comunidades que aparecen y desaparecen en los conteos, y una realidad que insiste en no alinearse del todo con los reportes, el municipio parece avanzar… aunque el rumbo todavía se esté ajustando sobre la marcha.
